Aire con nombre de mujer
Caminaba por el borde mismo del muelle. Abajo, el agua transparente dejaba ver un pequeño banco de pececillos, unas cuantas algas cimbreándose al vaivén de las olas y algún que otro erizo de mar inmóvil, impertérrito a mi frugal pasear. Un aire embriagador retozaba con mi cara como nunca antes lo había hecho. Movía la melena de mi pelo suelto de un lado a otro, enmarañando unos cabos con otros. Cerré los ojos para sentir sus dedos acariciar todos los poros de mi piel. Un escalofrío de placer me subió de los pies a la cabeza. Quise abrazar esa sensación para guardarla conmigo allá donde se conservan los instantes más hermosos que sentimos: en el cajón de las esencias innombrables. Creí volar. No existía un sólo átomo de mi ser que no saltara de orbital al contacto con ese aire con nombre de mujer...




Comentarios sobre Aire con nombre de mujer
Hay sensaciones imposibles de nombrar, Fortega... y son precisamente esas las que te hacen convencerte de que la vida tiene sentido. El aire, el mar, el tacto de una piel de seda...
Un abrazo, Fer.
Hola! tu pagina me ha gustado mucho, las cosas que dices, que escribes, que te interesan, creo que gente como tu hace falta en esta vida.........
Cuidate mucho!
... (-.-) ...
Hola Fer, soy Laura, la periodista que se introdujo en el mundo del montañismo durante unas horas en la terraza de la Merced. Nada solo decirte que me encanto lo que leí ahí arriba.
Santé por el cajón de las esencias innombrables.
Hola Laura!! Qué alegría saber de ti. Es un verdadero orgullo saber que de vez en cuando te dejas caer por este rincón de palabras, viajes y sueños. Todo un verdadero placer el reencontrarme contigo por aquí. A ver cuando nos tomamos otra cervecita y charlamos de las locuras que pueblan este mundo, je!!
Un saludo, Fer.