Un camino por recorrer...
Voy buscando algo sin saber muy bien si lo que encuentro, es lo que busco...
En cada recodo del camino que recorro a pasos lentos pero decididos, me paro a contemplar, a intentar comprender lo que se extiende y desliza ante mi desorientada mirada. No veo nada. Cuco los ojos, fuerzo la vista y no consigo dibujar más que sombras chinescas en las profundidades de unas retinas exhaustas por el esfuerzo. Un rayo de luz se desboca entre las tinieblas de la locura y creo intuir, a lo lejos, un lugar sembrado de diminutas Strellas. Una absoluta plenitud de oscuridad, violada por instantes secretos de blanca luz, despiertan sin ellas quererlo un letargo de añoranza del que me creía desprendido. Reordeno cada fragmento incomprensible de mi mente y trato de sacar algún irracional argumento que me haga desistir de la senda que transito. No entiendo por qué no puedo apartarme del camino. Una hipnotizante claridad cegadora me arrastra hacia arenas movedizas, tal vez hacia aquellas en las que el precioso Ártax cayo y de las cuales nunca pudo salir con vida. Me detengo, me siento a descansar, y cuando dejo de pensar, los pétalos de una tímida flor me rozan la piel desnuda de mi mano en una caricia de seda. Abro los ojos, la luz de su inmóvil mirada, me ilumina la inconsciencia y me hace ver un paisaje distinto, lleno de color. Desaparecen las tinieblas, la acuarela de arcoiris que inunda mi alma me despierta de la pesadilla en la que estaba sumido... prosigo mi camino, un viaje sin rumbo ni destino, pero seguro, repleto de sueños.
Quisiera que, en estos momentos, sonara esta canción de Carlos Chaouen:
¿Dónde estás?
Una mañana inoportuna
se me ha cruzado
en esta vida de perro,
y no recuerdo lo que quiero,
recuerdo lo que puedo.
Por llamarte perdí los dedos,
por no verte, ahora estoy ciego,
y ahora no tengo lo que quiero,
porque ahora quiero lo que no tengo.
Ahora que quiero besar tus labios,
me deja el vino un sabor amargo,
ahora que quiero estrechar
tus nalgas junto a mi cara,
me quedan lejos tus llamadas,
ahora que quiero
los caramelos que tu me dabas,
veo las fotos y me da rabia
¿Dónde estás que no te veo
en los bares que frecuento,
donde estás que no apareces
en los libros que me leo?
Ahora que quiero besar tus labios,
me deja el vino un sabor amargo...
¿Dónde estás que no te veo
en los bares que frecuento,
donde estás que no apareces
en los libros que me leo?
Aunque paso páginas y páginas
yo seguiré leyendo,
y aparece que al final te doy encuentro.
¿Dónde estás que no te veo
en los bares que frecuento,
donde estás que no apareces
en los libros que me leo?

