Descubrir Marruecos en Bici... Un sueño
Soñar con algo es empezar a crearlo... así es como casi siempre empiezan las grandes cosas, allí, en el mundo de la imaginación. El viaje que ahora me dispongo a relataros se fraguó de esta manera, a partir de una ilusión, del sueño de hacer algo auténtico, algo que nos llevara a sumergirnos a lomos de nuestras bicicletas en la cultura y la vida de un país desconocido: Marruecos.
Sí amigos, para mí, hay dos formas de pasar por este mundo: una de ellas es caminar poniendo un pie detrás del otro sin prestar atención a las huellas que van quedando tras nosotros al avanzar, y la otra, la que a mí me gusta y con la que disfruto la vida, consiste en detenerse a contemplar cada segundo vivido, en sentarse a descubrir lo que cada persona que se cruza con nosotros tiene para enseñarnos, en pararse a mirar más allá, donde el cielo se confunde con el mar. Para mí no hay otra forma de vivir si no es con la energía y la seguridad de saber que esos ojos que te miran te dicen siempre la verdad...
DATOS DEL VIAJE:
Actores: Don Termita, Don Alaurín de la Torre, Don Dieter Pan y el que les escribe (Don Morador de las Arenas) y sus respectivas gacelas con ruedas.
Etapas:
Día 1 (30/12/2007) Madrid - Marrakech.
Día 2 (31/12/2007) Marrakech - Taferiat.
Día 3 (01/01/2008) Taferiat - Taddert.
Día 4 (02/01/2008) Taddert - Tourhat.
Día 5 (03/01/2008) Tourhat - Anezal.
Día 6 (04/01/2008) Anezal - Aoulouz.
Día 7 (05/01/2008) Aoulouz - Ijoukak.
Día 8 (06/01/2008) Ijoukak - Imlil.
Día 9 (07/01/2008) Imlil - Marrakech.
Día 10 (08/01/2008) Marrakech - Madrid.
Descripción del viaje:
Adentrarse en Marrakech supone impregnarse de aromas, de colores, de gente andando de un lado para otro, de ruido, en definitiva de una atmósfera muy especial. La ciudad bulle en cada rincón con infinidad de mercaderes negociando los mejores precios y millones de puestos vendiendo frutos secos, comida y todo lo que uno pueda imaginar. Un increíble caos ordenado rige la vida en esta gran ciudad. Cuando paseas por las intrincadas callejuelas de sus bazares sientes cientos de ojos analizando tu forma de caminar, y es que el que llega de fuera no camina como el autóctono, el extranjero queda embriagado por el gentío y la aparente locura de esta ciudad y no puede dar un paso sin quedar boquiabierto con lo que ven sus ojos.
Nada más salir de Marrakech y dejar atrás la polución del núcleo urbano lo primero que te sorprende es ver allá, a lo lejos, la formidable cordillera del Atlas. Sus cumbres nevadas te dan una idea de la magnitud de sus picos y te advierten de lo que te queda por delante... Pero no lo piensas mucho porque enseguida el paisaje empieza a cambiar. Una mezcla de colores y paisajes se van sucediendo con cada golpe de pedal. Los puertos de montaña se hacen interminables pero te van brindando la oportunidad única de degustar, con una perspectiva sin igual, imágenes formidables de una tierra infinita que se levanta sedienta en las montañas y transcurre húmeda y rica en los valles irrigados por las aguas de deshielo. Los kilómetros van pasando y, sin darte ni cuenta, empiezas a integrarte en un país del que desconocemos casi todo. Los niños se nos acercan con sus bicis y recorren parte del trayecto a nuestro lado intercambiando sonrisas, bromas y miradas limpias, brillantes. Empezamos a entender el significado de la hospitalidad y de la amabilidad del pueblo marroquí de la que tanta gente habla.
La primera noche ya nos puso en antecedentes: no sabíamos dónde dormir y pensamos echarnos en medio del campo con la tienda de campaña a pasar la noche... mientras esperábamos a que callera la noche, conocimos en una tetería a unas personas maravillosas con las que compartimos cena y una de las veladas más agradables de las que recuerdo. Charlar sobre el Islam, sobre la cultura marroquí, sobre el cristianismo, sobre nuestros prejuicios e ideas preconcebidas... siempre desde el más profundo de los respetos, sin tratar de convencer, con la mente y el corazón abierto a escuchar al otro. Una noche especial para dar la bienvenida al año nuevo sin aspavientos, con sentimientos sinceros, sin excesos, disfrutando de la riqueza que supone compartir con otros, lo que eres y guardas bajo la piel.
Tras este primer día, el viaje empezó a escribirse solo. El resto de las etapas nos fueron adentrando más y más en el Atlas más aislado y profundo. Los caminos de tierra, las construcciones de adobe, las fortalezas (Acasbás) mimetizadas con la tierra del desierto, nos iban enseñando una parte de Marruecos desconocida para nosotros. Niños de ojos penetrantes y sonrisas mágicas nos saludaban al pasar y nuestras miradas se iban perdiendo en la inmensidad del viaje.
Las bicis volaban en las bajadas y sufrían cuando el viento arreciaba en contra. Carreteras solitarias en medio de grandes extensiones de terreno, donde no había más que polvo y tierra, nos quedaban a un lado y a otro.
Esfuerzo, amistad y risas... cuatro jinetes que van compartiendo sentimientos muy especiales. Empezamos a reflexionar sobre la vida, sobre nuestra "idílica" vida en el primer mundo. Seguimos pedaleando, seguimos avanzando en kilómetros y en vida interior.
En el puerto del Tzi-n-Test alcanzamos la cota de nieve (2100 mts) haciéndonos sentir pletóricos de alegría. Un mundo visto desde la perspectiva de la bici, dibujado entre montañas y manos curtidas por el viento y el sol implacable. Parece que el viaje se está convirtiendo en parte de nuestra vida. A ratos, mientras nos dejamos llevar por la pendiente descendente, nuestros pensamientos van rodando a cámara lenta, procesando todo lo vivido... haciendo acopio de todas y cada una de las imágenes que han pasado por delante de nuestros ojos.
Al ver a lo lejos Marrakech e intuir que el viaje va tocando a su fin nos queda la frase:
"Volvemos algo más sucios por fuera, pero regresamos limpios de prejuicios por dentro"
Conocer un país es conocer a su gente, a las personas que lo habitan. Sus paisajes pueden ser fantásticos pero sin la cultura de quienes son parte de esa tierra, ese paisaje pasa a no ser nada. Marruecos nos deja el mejor de los sabores en la boca no solo por lo delicioso de sus platos, sino por la riqueza de sus gentes.
Un país para disfrutarlo...








Comentarios sobre Descubrir Marruecos en Bici... Un sueño
me encantaría, si tienes por ahi, ke me pasaras algun mapa de la ruta asi komo informacion de los ke os valio mas o menos (cervecitas incluidas).
Enhorabuena por el blog, me ha gustado bastante.
Gracias mil!!!
Fernando eres una MAKINA, parece que has vuelto sano y vivo de Afganistan y con fuerzas de darle a los piñones.
MUCHA ENVIDIA.
Saluda al personal del LAYSA.
Buenas, antes de nada enhorabuena por la aventura y por poder mostrarnos parte de ella. Nosotros estariamos interesados en hacer una ruta parecida para esta misma fecha. Te agradeceriamos muchisimo que nos pasaras info sobre la ruta con mapa, presupuesto... e info general de vuestra aventura. Muchas gracias. Un saludo!
Hola Bernat y Joan,
Me alegra mucho que os haya gustado el viaje. A ver qué tal os sale a vosotros. Os va a encantar.
En cuanto a los mapas, nosotros llevábamos unas fotocopias sacadas de internet y un mapa de carreteras de Marruecos que tenía un amigo. Lo mejor es ir preguntando a la gente. La ruta en sí, no tiene pérdida porque, salvo que te salgas de la carretera, está todo bien indicado. En cuanto al presupuesto creo que los 10 días nos salieron por unos 200€ con compras y todo (el vuelo no lo cuento, pero también nos salió bastante barato). La historia es ir sin prejucios, si no tenéis problemas por dormir en cualquier lado, el viaje os sale tirado de precio. Hay diferencias en los precios de la zona este a la zona oeste de la ruta. La zona oeste, al estar más cerca de la ruta habitual para subir al Toub Kal (Imlil) sube un poco el precio de los hostales y en general de todo, pero nunca una exageración. Lo que pasa es que si comparas con la parte más oriental es una pasada.
Siento no poder daros más información, pero es que nosotros fuimos muy tirados, con poca o casi nula planificación.
Un abrazo y suerte en la aventura.