La Ética de Don Quijote
Ayer, en el aula de cultura de Caja Murcia, Don Diego Gracia volvió a sorprenderme. No se si recordaréis la entrada que hice en el blog, hace ya algún tiempo, sobre la "Democracia deliberativa", pues aquella teoría política tan interesante, la desarrollaba este mismo señor, que es, entre otras cosas, miembro de la Real Academia Nacional de Medicina y Catedrático de Historio de la Medicina en la Complutense de Madrid.
Don Diego, quiso ponernos sobre la mesa la idea de la universalidad de la ética, o por lo menos de determinados conceptos, que bajo su punto de vista, son comunes a toda la especie humana. Para desarrollar su teoría se basó en el ámplio conocimiento que tiene sobre El Quijote y sobre la literatura clásica de Platón y Aristóteles...
De una manera sencilla y muy amena, nos fue llevando al interior de algunos de los secretos que Cervantes escondió bajo la enjuta figura del Ingenioso Hidalgo de la Mancha. Para muchos, Don Quijote es un personaje que padecía de paranoya o monomanía, y a simple vista cualquiera aceptaría este diagnóstico como acertado, pero para Don Diego, Don Quijote no estaba loco, sino que más bien, llegado un momento concreto de su vida, se decide a hacer locuras...
En todas las culturas, religiones y civilizaciones, el ser humano ha necesitado crear un mundo ideal, perfecto, en donde reinara la paz, la justicia, la honradez, el bien... Este mundo ficticio que todos creamos en nuestro interior, se convierte desde el mismo momento en que existe en nuestra mente en algo normativo, en algo que nos obliga desde dentro. La vida del hombre, a fin de cuentas, se rige por él. Nos sentimos obligados a luchar por hacer realidad ese mito, por alcanzar el reino ideal que construimos en el subconsciente. Sabemos que es imposible conseguirlo, pero todos y cada uno de nosotros nos guiamos por el objetivo final de conquistarlo.
Esa idea es la que, según el Catedrático de Historia de la Medicina, lleva a Don Quijote a cometer "locuras" y no a estar loco como todos podríamos pensar. Para Don Quijote, la época en la que vive, es la Edad de Hierro y él, en su ideal más profundo, necesita pelear por promover la Edad de Oro, un tiempo y un lugar donde las doncellas sean agasajadas, donde la justicia sea plena, donde no haya maleantes ni malvados, donde reine la bondad de las personas. Para lograr sus objetivos recurre a los libros de caballerías y en definitiva, a las armas y aquí es donde, según Gracia, se equivoca. En la segunda parte del Quijote, cuando pierde el combate con el Caballero de la Blanca Luna en la playa de Barcelona, y éste le obliga a olvidarse de los caballeros andantes y a volver a su pueblo, Don Quijote se da cuenta de que el medio para conseguir su tan ansiado ideal, no es el correcto. Cervantes, fue a la guerra y según Gracia, quiso dejar bien claro su rechazo a la violencia como instrumento para alcanzar ningún objetivo vital... por eso, no es que Don Quijote ceje en su empeño de conquistar el paraiso cuando retorna a su pueblo natal, sino que cambia el medio en el que pretende alcanzarlo.
El drama de Don Quijote, es el de toda existencia que pretende ser auténtica. Siempre se toma por loco, a quien persigue sus sueños.
Ven, muerte, tan escondida, que no te sienta venir, porque el placer de morir no me torne a dar la vida.
Un saludo a todos, Fer.



