Cómo hacer parapente y embarrarse en el intento...
Hacía ya tiempo que el mero hecho de pensar en volar me atraía sobremanera. Un extraño interés por vencer la gravedad siempre me ha rondado la cabeza, y es que retar a las fuerzas de la naturaleza para convertirse, por unos instantes, en un pájaro y surcar el cielo en elegante danza al mágico son del viento, es algo que cuando menos, le hace a uno disparársele la adrenalina.
Sin darle demasiadas vueltas y sin más pensamiento en la mente que el de compartir una tarde de sábado en el monte rodeado de buena gente y amigos, allí estábamos, en lo alto de una planicie desde la cual se podía divisar el hermoso valle que se abre frente a Sierra Espuña, junto al pueblo de Aledo.
El sol ya empezaba a esconderse tímidamente por el oeste detrás de las montañas que se alzaban en el horizonte de nuestra preciosa vista. El calor agobiante que nos acompañó durante todo el día, por suerte, empezaba a remitir, pero la tímida brisa que se dejaba rondar a malas penas por nuestras mejillas, nos hizo sospechar que las condiciones para volar no iban a ser las mejores... Tan sólo unas leves corrientes de aire, de vez en cuando nos dejaban seguir soñando con poder probar la sensación de flotar, como los pájaros, entre nubes de formas imposibles.
Los expertos que llevaban todo el día trajinando con los parapentes, nos comentan a nuestra llegada que por la mañana han podido disfrutar de unos buenos ratos de vuelo, pero que parece que esta tarde va a ser complicado hacer el bautizo aéreo por falta del viento suficiente. Ya, resignados todos, nos conformamos con charlar con los instructores sobre este mundo nuevo para nosotros que es el del parapente. Los dientes nos llegan a los pies y el gusanillo agazapado en algún lugar de nuestra cabeza, despierta por querer intentar, aunque tenga que ser en otra ocasión, probar las sensaciones que bajo ese artesonado de tela e hilos que nos mantiene en el aire, se tiene que sentir.
El buen ambiente que se ha creado entre la gente del grupo que estábamos allí, pendientes del cielo y del viento, ha hecho que decidiéramos ir todos juntos a recorrer el Estrecho de la Arboleja, un pequeño cauce de agua completamente encañonado entre paredes de roca caliza que embrujadamente se abre paso a través de la montaña y dibuja, a cada instante, unas formas preciosas para dejarse llevar por su encanto. Pequeñas pozas de agua algo estancada, luces y sombras en cada recodo de la roca, sapos y troncos hundidos, musgos resbaladizos, lodos asesinos y mucho humor, han conseguido avivar nuestros instintos más intrépidos y aventureros. Una trepadita por aquí, barro hasta las rodillas y por fin, la salida... Una salida que guardaba una grata sorpresa al final del camino: tras el esfuerzo... la recompensa. El grupo más majo y simpático que ha puesto la Madre Naturaleza sobre la faz de la Tierra, ha empezado a sacar saladitos, cervezas, cocacolas, patas fritas,... vamos, de todo para hacernos felices a los allí presentes. Un poco de música para amenizar y lo demás, fruto de la casualidad, del azar y de la mágica espontaneidad del momento: chistes, risas, corros locos de la amistad y una noche que, sin darnos ni cuenta, terminó por devorarnos, para seguidamente devolvernos, a la "supuesta" realidad.
Con mucho cariño, un abrazo muy grande a todos. Fue un verdadero placer compartir risas y momentos entrañables... Hasta la próxima!!! Y a ver si volamos de verdad, je!!
Fer.
P.D. Os dejo algunso videos que creo que os harán reir y recordar los buenos momentos que pasamos... Las fotos os las podéis descargar desde aquí o desde la pestaña FOTOS de la barra de herramientas de la web.








Comentarios sobre Cómo hacer parapente y embarrarse en el intento...
volar y ver
http://www.youtube.com/watch?v=fugW9GCQV84&search=here%20Come%20the%20Clones
Hola Dustin. Si te han gustado esas fotos, espera y verás la última entrada que voy a subir en cuanto disponga de un poco de tiempo e inspiracióin. Este fin de semana estuvimos volando y fué genial, una pasada!! Todo un placer maravilloso el volar como un pájaro por el aire...
Un saludo, Fer.