Primeros pasos en Egipto... comenzamos a andar
Después de un merecido retiro espiritual tras la aventura afgana, aquí estamos de nuevo, sentados a luz de unas palabras que pretenden hacernos sentir, a pesar de la distancia, un poco más cerca. Sí, ya estoy en Egipto, desde hace algo menos de dos semanas ando por tierra de faraones, momias y otros seres extraños... Tras una primera etapa de mucho deambular de un lado para otro, por fin puedo decir que estoy asentado en una ciudad loca como ninguna, estresante hasta decir basta, curiosa y enigmática donde las haya, a la cual todo el mundo llama Al Qahira, El Cairo. He de reconoceros que no ha sido fácil hacerse a esta ciudad, a este macromundo que es el Cairo, pero bueno, poco a poco creo ir encontrando el camino hacia ese lugar, de este "mundo", que enamora a algunos y que a otros los hace marchar para no regresar...
A primera vista, el Cairo es una ciudad inmensa en todos los sentidos, en tamaño (1.300 Km2), en población (cerca de 20 millones de habitantes), en tráfico (5 millones de coches), en ruido (95 dB de media entre las 7 a.m. y las 10:00 p.m.), en polución, en... ¡¡Dios!! si es que por más que quiera engañarme a mi mismo está ciudad es una inmensa locura. Tengo la sensación de que más que vivir, lo que hay que conseguir aquí es, sobrevivir. Cruzar la calle es el mayor reto que me planteo cada mañana al salir de casa para ir al trabajo, suena gracioso, pero es así. Me lo habían contado antes de venir pero hasta que no lo he visto con mis propios ojos no he podido creerlo. Aun con todo y con eso, estoy seguro de que se puede hacer vida en esta ciudad, o al menos eso creo, ¡je! Como todo, las primeras fases de cualquier adaptación suponen una crisis, una asimilación, un encuentro entre lo conocido y lo que está por venir. Tras ese periodo inicial (que dura entre una y dos semanas), el entorno empieza a hacerse familiar y tu te vas agarrando a las cosas que te son cómodas, agradables, que te hacen sentir bien, como el Nilo, en mi caso. Esta ciudad se salva por su descomunal río, que en su pausado transcurrir por el corazón de la urbe egipcia parece observar resignado el caos que habita en sus orillas. Es el único que parece no tener prisa en esta ciudad y eso sosiega hasta al alma más desbocada. El Nilo es un milagro de la naturaleza, en largo transcurrir a lo largo del país, va regalando vida en medio del desierto más grande del planeta, el Sáhara. La alegría y hospitalidad de la gente que ha ido asentándose en sus márgenes es, quizás, lo que te hace sentir que a pesar de todo, este país es increíble.
Gracias al trabajo que llevo para adelante aquí, estoy teniendo la posibilidad de recorrer gran parte del territorio nacional en muy poco tiempo: Assuan, Qena, Luxor, Assiut, Sohag, El-Minia, Beni Suef,... lo que me permite cambiar el mensaje desconsolador con el que he empezado la crónica, hacia otro más amable y algo más cuerdo. El Alto-Egipto, o la zona aguas arriba del Nilo, es la zona más deprimida del país; muy atomizado en pequeñas explotaciones agropecuarias unifamiliares, vive básicamente de lo que la tierra y el Nilo le da. Con unos índices de analfabetización que alcanzan al 56% de la población femenina y al 32% de la masculina la estructura familiar es de tipo patriarcal, donde prevalecen unas costumbres y unos principios éticos y morales muy arraigados de respeto a las personas mayores y de asilo y hospitalidad con los visitantes. Tratar con los ganaderos de estas zonas es una maravilla porque son un ejemplo, ya que a pesar de las grandes dificultades que, a simple vista, se percibe que pasan (temperaturas extremas, escasez de recursos, precario sistema sanitario, etc... ), siempre tienen una palabra amable, una sonrisa y, por supuesto, una taza de té que ofrecerte. Como siempre, son lo que menos tienen los que más cosas tienen que enseñarte. Es realmente lo que me hace sentir bien aquí, os lo digo de corazón.
En fin, familia y amigos, que esto no ha hecho más que empezar. Yo, de momento, os voy a dejar viendo fotos que tengo que apañar un poquito la casa, que hoy es viernes y es día de descanso laboral ahí fuera, pero de estrés laboral en casita, (me entendéis, ¿no? ¡je!).
Lo dicho, fue un placer compartir este rato con vosotros.
Besos para todos,
P.D. He subido bastantes fotos a mi álbum picasa: http://picasaweb.google.es/fsaneus Espero que os gusten.
P.D. Por favor, los que tengáis teléfono fijo en casa al que se os pueda llamar, mandármelo que os puedo llamar gratis desde aquí, ¿vale?



