Recorriendo hermosos caminos...
Qué extraño se me hace volver a sentarme frente a esta página en blanco después de un par de meses sin a penas acercarme a ella... No es que no haya viajado, recorrido ni vivido aventuras dignas de figurar en este rincón de historias durante todo este tiempo, sino más bien que no he encontrado el momento adecuado para contarlas con la tranquilidad debida. El caso es que ya lo empezaba a echar en falta, ¡je!
La aventura que a continuación quiero relatar llevaba dentro de mi mucho tiempo, pero es de esas cosas que no puedes planear con demasiada antelación porque siempre surgen miles de cosas que hacer y nunca hay tiempo suficiente para decidirse a llevarlas a cabo. Una bici, un par alforjas, mucha ilusión y muchos kilómetros por recorrer ¿algo más? Pues los protagonistas: mi primillo Juan y el que os escribe. Sin estos últimos nada de lo acontecido en estos días tendría sentido alguno.
ETAPA 1. Viernes 16 de marzo de 2007.
MURCIA - LIBRILLA - ALHAMA - TOTANA - LORCA. (72 km).
A las 16:15 aparecía Juaniko al otro lado de puente de los Peligros. En la pasarela Manterola estaba yo esperándolo a él. Nuestras niñas de viaje ya iban pertrechadas con las alforjas
cargadas hasta los topes. Unos pequeños ajustes en las alforjas de mi primo nos retrasó un poco la salida, bueno realmente y para ser honestos, el comienzo de la aventura fue toda una Odisea: cada 5 minutos la estaca que puso Juaniko entre sus dos alforjas para evitar que rozaran con la rueda trasera, se caía al suelo. Aquello parecía la giba de un dromedario deforme. Al final, con un poco de maña y una gran dosis de paciencia y perseverancia conseguimos avanzar. El día apuntaba precioso. Una temperatura ideal para montar en bicicleta y como no, para gastar alguna que otra bromilla que por cierto, por poco pone punto y final a nuestro periplo ciclista. La sangre no llegó al río y menos mal porque de ser de alguien esa sangre, sería la mía... Me libré de un buen morrazo por los pelos. En fin, que con los contratiempos de nuestra accidentada salida, la tarde se nos fue echando encima y con ella, una nube de mosquitos asesinos nos dejó mudos durante gran parte del recorrido por la orilla del Trasvase Tajo-Segura... Mudos, para no tragarnos un kilo de insectos. Era inhumno, de verdad. A la altura de Totana ya era de noche y las opciones eran bien pocas, o seguir a tientas con el frontal de mi primo o buscar donde pasar la noche. Optamos por la primera y en qué buena hora lo hicimos porque fue una experiencia fantástica. Entre Totana y Lorca el trasvase transcurre sorteando barrancos de una belleza muy especial. Cruzamos un par de puentes que nos dejaron boquiabiertos. A pesar de la oscuridad de la noche, la imagen y las sensaciones eran increíbles. Ambos nos sentíamos únicos, allí en medio de una oscuridad y una soledad maravillosas. Al terminar el trasvase, perdimos el camino porque la vía de servicio moría en la autovía de Andalucía, así es que tuvimos que, a oscuras, buscar un camino alternativo con la mala o buena fortuna que nos perdimos. Veíamos el majestuoso castillo iluminado de Lorca pero la autovía nos cortaba el paso. La senda que tomamos nos llevaba monte para arriba hasta que en un claro, se perdió. Las 22.00 de la noche no era ya hora de ponerse a buscar una solución: plantamos nuestro primer campamento allí mismo. La noche transcurrió perfecta. La funda de vivac y nuestros sacos nos mantuvieron bien calientes aunque afuera hacía un fresquito más que gracioso.
ETAPA 2. Sábado 17 de marzo de 2007.
LORCA - CARAVACA - MORATALLA - CALASPARRA - CAÑÓN DE ALMADENES. (110 km).
El día despuntó soleado. Desayunamos un Colacao con leche condensada y un café, y subimos a un cerro próximo para otear el horizonte y decidir qué hacer. Desde lo alto vimos
un túnel de conducción de agua que atravesaba la autovía por debajo y pensamos que tal vez era la única alternativa factible si no queríamos retroceder el camino andado. Así es que hacia él nos encaminamos. Al llegar a sus proximidades nos dimos cuenta de que teníamos que destrepar un terraplén. Con las bicis tan cargadas como las llevábamos iba a ser complicado bajar por allí y encima para que después, ese túnel no nos llevara a sitio alguno. Total, que bajamos a pie, lo cruzamos y al otro lado encontramos un camino. ¿A dónde iba? Ni idea pero decidimos volver a por las bicis y aventurarnos a seguirlo. Así lo hicimos y BINGO!! acabamos saliendo a la carretera C-3211, en la salida de Lorca. Qué alegría, tanta que nos metimos en el Bar Pintor y nos zampamos
unas tostadas con tomate que revivivrían a un muerto. Con las cantimploras rellenas de la amabilidad de una pareja de ancianos que nos dieron agua y con las panzas cargadas de energía pusimos rumbo a Caravaca... Paisajes verdes, contrastados con el amarillo de los vinagrillos y los campos de violetas consiguieron que la ascensión constante de la carretera nos pasara desapercibida... Foto en cada pueblo y en Caravaca comilona y siestón, claro que sí. A las 16:00 retomamos el camino pensando que la subida a Moratalla nos iba a dar dolores de cabeza, pero el Caracolillo, como le llaman los de Caravaca a ese puerto, se quedó en nada: tan sólo fueron 2 km de subida. En Moratalla pensamos que nos quedaba todavía luz suficiente para seguir un poco más, con lo que proseguimos en un agradable descenso hasta Calasparra. Qué gozada para las piernas pillar una bajada así, fueron unos 15 km de bajada constante... Después de cerca de 1100 metros de desnivel y de todo el día pedaleando, fue de agradecer, os lo creéis, ¿verdad?. Una vez en Calasparra, pues quisimos buscar un sitio para dormir y para no perder kilómetros seguimos hacia Cieza, teóricamente por el Cañón de Almadenes... Nosotros no encontramos cañón alguno pero sí unos prados bien bonitos que nos invitaron a pasar la noche sobre ellos. Un campo de flores violetas nos sirvió de lecho. A las 21:00 ya estábamos metidos en los sacos después de un atardecer de esos que te dicen adiós con una caricia en la retina y de una energética cena a base de queso, dátiles, salchicha y Sopinstant. La noche empezó bien, pero
un roció helador desde bien temprano fue dejándose sentir sobre nuestros sacos y enseres. Con la funda de vivac lo único que conseguimos fue que se empapara más la capa exterior del saco. A las 5:00 de la madrugada, la humedad ambiente hacía que sintiéramos un frío de consideración. El amanecer parecía que no llegaba... pero por fin llegó y menos mal. QUÉ PELETE!!!!!!
ETAPA 3. Domingo 18 de marzo de 2007
CAÑÓN DE ALMADENES - CIEZA - BLANCA - OJÓS - CEUTÍ - LORQUÍ - ALGUAZAS - LAS TORRES DE COTILLAS - ALCANTARILLA - MURCIA (89 km).
Nada, desayunamos un Colacao, un café con leche y unas galletas y con lo puesto, emprendimos la etapa final. Antes de llegar a Cieza nos desviamos por un camino que nos llevó a un rincón del río Segura precioso. Tal vez el final del Cañón de Almadenes que no encontramos... je!! Por ahí y siguiendo una senda que transcurría por la margen izquierda
del río nos fuimos acercando a Cieza. Un entorno verdaderamente precioso y tal vez muy desconocido para la mayoría de los murcianos. Al llegar a Cieza, subimos a la ermita y desde allí pudimos contemplar toda la vega con sus frutales y millones de colores magistralmente combinados. Aprovechando que andaba por Cieza, a eso de las 10:00 de la mañana llamé a mi compañera de trabajo Isica, y desayunamos juntos en la plaza del mercado. A Juan, su marido, lo saludamos al pasar por la peluquería donde daba los últimos retoques a una señora emperifollada. Pues nada, una vez hechas las relaciones sociales proseguimos nuestra marcha... Pasamos por el precioso pueblo de Blanca, seguimos al de Ojós y mientras tanto, un entorno repleto de naturaleza nos iba envolviendo. El embalse de Blanca parecía una laguna natural surcada por altas montañas vestidas de árboles frutales. En esta parte de la aventura disfrutamos como enanos. De aquí en adelante el resto de pueblos hasta llegar a Murcia iban perdiendo su encanto con cada pedalada: dúplex, urbanizaciones zampándose de lleno la huerta, carreteras, autovías, tráfico... Pero bueno, por lo menos desde Alcantarilla hasta Murcia pudimos ir por la mota del río Segura gozando de los recuerdos vividos y de la satisfacción de haber recorrido casi 300 km en a penas 24 horas.
A las 16:30 de la tarde llegábamos a la pasarela Manterola, punto del que salimos el viernes anterior, algo más cansados que entonces pero pletóricos de ilusión y fuerzas!! Listos para repetir una aventurilla así muy pronto.
Espero que os haya gustado... lo mejor, hacerlo.
Un saludo para todos, Fer.

cargadas
hasta los topes. Unos pequeños ajustes en las alforjas de mi primo nos
retrasó un poco la salida, bueno realmente y para ser honestos, el
comienzo de la aventura fue toda una Odisea: cada 5 minutos la estaca
que puso Juaniko entre sus dos alforjas para evitar que rozaran con la
rueda trasera, se caía al suelo. Aquello parecía la giba de un
dromedario deforme. Al final, con un poco de maña y una gran dosis de
paciencia y perseverancia conseguimos avanzar. El día apuntaba
precioso. Una temperatura ideal para montar en bicicleta y como no,
para gastar alguna que otra bromilla que por cierto, por poco pone
punto y final a nuestro periplo ciclista. La sangre no llegó al río y
menos mal porque de ser de alguien esa sangre, sería la mía... Me libré
de un buen morrazo por los pelos. En fin, que con los contratiempos de
nuestra accidentada salida, la tarde se nos fue echando encima y con
ella, una nube de mosquitos asesinos nos dejó mudos durante gran parte
del recorrido por la orilla del Trasvase Tajo-Segura... Mudos, para no
tragarnos un kilo de insectos. Era inhumno, de verdad. A la altura de Totana ya era
de noche y las opciones eran bien pocas, o seguir a tientas con el frontal de mi
primo o buscar donde pasar la noche. Optamos por la primera y en qué
buena hora lo hicimos porque fue una experiencia fantástica. Entre
Totana y Lorca el trasvase transcurre sorteando barrancos de una
belleza muy especial. Cruzamos un par de puentes que nos dejaron
boquiabiertos. A pesar de la oscuridad de la noche, la imagen y las sensaciones eran increíbles. Ambos nos sentíamos únicos, allí en medio de una oscuridad y
una soledad maravillosas. Al terminar el trasvase, perdimos el camino
porque la vía de servicio moría en la autovía de Andalucía, así es que tuvimos que,
a oscuras, buscar un camino alternativo con la mala o buena fortuna que
nos perdimos. Veíamos el majestuoso castillo iluminado de Lorca pero la autovía nos cortaba el paso. La senda que tomamos nos llevaba monte para arriba hasta que en un claro, se perdió. Las 22.00 de la noche no era ya
hora de ponerse a buscar una solución: plantamos nuestro primer campamento
allí mismo. La noche transcurrió perfecta. La funda de vivac y nuestros
sacos nos mantuvieron bien calientes aunque afuera hacía un fresquito más que gracioso.
un túnel de conducción de agua que
atravesaba la autovía por debajo y pensamos que tal vez era la única alternativa factible si no queríamos retroceder el camino andado. Así es que hacia él nos encaminamos. Al llegar
a sus proximidades nos dimos cuenta de que teníamos que destrepar un terraplén. Con
las bicis tan cargadas como las llevábamos iba a ser complicado bajar por allí y encima para que después, ese túnel
no nos llevara a sitio alguno. Total, que bajamos a pie, lo cruzamos y al otro
lado encontramos un camino. ¿A dónde iba? Ni idea pero decidimos volver
a por las bicis y aventurarnos a seguirlo. Así lo hicimos y BINGO!!
acabamos saliendo a la carretera C-3211, en la salida de Lorca. Qué
alegría, tanta que nos metimos en el Bar Pintor y nos zampamos
unas
tostadas con tomate que revivivrían a un muerto. Con las cantimploras
rellenas de la amabilidad de una pareja de ancianos que nos dieron agua
y con las panzas cargadas de energía pusimos rumbo a Caravaca...
Paisajes verdes, contrastados con el amarillo de los vinagrillos y los
campos de violetas consiguieron que la ascensión constante de la
carretera nos pasara desapercibida... Foto en cada pueblo y en Caravaca
comilona y siestón, claro que sí. A las 16:00 retomamos el camino
pensando que la subida a Moratalla nos iba a dar dolores de cabeza,
pero el Caracolillo, como le llaman los de Caravaca a ese puerto, se
quedó en nada: tan sólo fueron 2 km de subida. En Moratalla pensamos
que nos quedaba todavía luz suficiente para seguir un poco más, con lo
que proseguimos en un agradable descenso hasta Calasparra. Qué gozada
para las piernas pillar una bajada así, fueron unos 15 km de bajada constante... Después de cerca de 1100 metros
de desnivel y de todo el día pedaleando, fue de agradecer, os lo creéis, ¿verdad?.
Una vez en Calasparra, pues quisimos buscar un sitio para dormir y para
no perder kilómetros seguimos hacia Cieza, teóricamente por el Cañón de
Almadenes... Nosotros no encontramos cañón alguno pero sí unos prados
bien bonitos que nos invitaron a pasar la noche sobre ellos. Un campo
de flores violetas nos sirvió de lecho. A las 21:00 ya estábamos
metidos en los sacos después de un atardecer de esos que te dicen adiós
con una caricia en la retina y de una energética cena a base de queso,
dátiles, salchicha y Sopinstant. La noche empezó bien, pero
un roció
helador desde bien temprano fue dejándose sentir sobre nuestros
sacos y enseres. Con la funda de vivac lo único que conseguimos fue que
se empapara más la capa exterior del saco. A las 5:00 de la madrugada,
la humedad ambiente hacía que sintiéramos un frío de consideración. El
amanecer parecía que no llegaba... pero por fin llegó y menos mal. QUÉ
PELETE!!!!!!
del río nos fuimos acercando a Cieza. Un entorno
verdaderamente precioso y tal vez muy desconocido para la mayoría de
los murcianos. Al llegar a Cieza, subimos a la ermita y desde allí
pudimos contemplar toda la vega con sus frutales y millones de colores
magistralmente combinados. Aprovechando que andaba por Cieza, a eso de
las 10:00 de la mañana llamé a mi compañera de trabajo Isica, y desayunamos juntos
en la plaza del mercado. A Juan, su marido, lo saludamos al pasar por
la peluquería donde daba los últimos retoques a una señora
emperifollada. Pues nada, una vez hechas las relaciones sociales proseguimos
nuestra marcha... Pasamos por el precioso pueblo de Blanca, seguimos al
de Ojós y mientras tanto, un entorno repleto de naturaleza nos iba
envolviendo. El embalse de Blanca parecía una laguna natural surcada
por altas montañas vestidas de árboles frutales. En esta parte de la
aventura disfrutamos como enanos. De aquí en adelante el resto de
pueblos hasta llegar a Murcia iban perdiendo su encanto con cada
pedalada: dúplex, urbanizaciones zampándose de lleno la huerta,
carreteras, autovías, tráfico... Pero bueno, por lo menos desde
Alcantarilla hasta Murcia pudimos ir por la mota del río Segura gozando
de los recuerdos vividos y de la satisfacción de haber recorrido casi
300 km en a penas 24 horas.







Comentarios sobre Recorriendo hermosos caminos...
Realmente habéis sido capaces de transportarme en bici por ese recorrido tan maravilloso que supone la Región de Murcia, como si hubiera podido estar allí...Es una de esas hazañas que antes o después terminaré haciendo, como el Camino de Santiago, pero mientras que mi motivación y mi tiempo me llevan por otros senderos, permitidme disfrutar con vuestro entusiasmo y vuestro afán de aventura, dignos de los mejores deportistas que te puedas encontrar en cualquier parte del mundo.
¡Un abrazo!
Ostras! Te estas entrenando ya?!
Vaya que aventura, en el jungle que son los alrededores de Murcia. Me encanta como lo describes, menos mal que en el verano no hará tan frio por la noche...cuando perderemos el camino y estaremos bloqueados por una autovía ;-)
Hace dos fines de semana, me fui con un amigo a pedalear y hicimos una vueltecita (80 km) y la forma, no esta mala por ahora, pero seguro que tendré que entrenar mucho más sino no podré seguir tu rueda ;-)
Javi, me alegra haber sido capaz de transmitirte lo maravilloso de este recorrido. La próxima vez espero que podamos vivirla juntos y seas tu quien cuente lo vivido, que ya va siendo hora... je!!
Dieter, ya ves que la cosa va en serio... Ese Camino de Santiago del Norte nos espera con un montón de aventuras y para disfrutarlo, hay que ponerse a punto, je,je,je!! Durante esta excursión de fin de semana iba pensando en nuestro viaje de este verano y con cada pedalada me entraban más y más ganas de estar ya allí. Hablamos próximamente para poner a punto nuestra peregrinación por el Norte de España, ¿vale?
Un abrazo a los dos, Fer.