Ruedapiés: una ilusión hecha realidad.
Hace unas semanas me acerqué por curiosidad a ver un espectáculo de danza contemporánea llamada Ruedapiés Danza Integrada. Había oído hablar de ellos a través de unos amigos y a los pocos días leí en un tríptico que cayó en mi mano que ésta compañía actuaba en el auditorio de la Alberca (un pueblo cercano a Murcia). Así es que pensé que era una buena oportunidad de constatar con mis propios ojos lo que de estos chicos me habían contado.
Al llegar a la explanada que se extiende frente al auditorio, algo diferente a lo que se suele percibir en eventos de este estilo se palpaba en el ambiente. Chicos y chicas en sillas de ruedas calentaban brazos y piernas junto a otros bailarines que iban a pie. Caras serías de concentración se dibujaban en cada rostro. Parecía que estaban solos. La presencia del público que se acercaba a las inmediaciones no distraía los ejercicios de calentamiento de los bailarines. Al principio no podía imaginar lo que me iba a encontrar instantes después cuando de repente se encendieron las luces y la música comenzó a sonar. Los focos iluminaron un lado del escenario, el resto quedó a oscuras, sólo el rítmo alegre de la música acompañaba la danza de dos bailarines alrededor de una chica en silla de ruedas. Los tres se movían con una delicadeza propia del mejor bailarín de danza clásica. Había comunicación entre ellos. Los ojos de aquella niña concentrados en cada movimiento, en cada gesto, en la coordinación con sus dos compañeros de espectáculo te hacía ver lo grande que es el ser humano cuando frente a él la vida pone obstáculos, dificultades. Poco a poco se fueron sumando bailarines a la coreografía. Al final unas diez personas, discapacitadas y sin discapacidad física alguna sincronizadas formidablemente consiguieron despertar en los que allí estábamos una horda de acalorados aplausos cargados de emoción y sobre todo, de gran admiración.
Lo que esta compañía ha conseguido me pareció fantástico. Hacer ver al mundo que las discapacidades no tienen porqué ser objeto de discriminación, ni de "Minus-Valía" me parece importantísimo. El solo hecho de ver a esos chicos y chicas sentirse los protagonistas de algo que quizás jamás creyeron capaces de conseguir, vale lo que no está escrito. Demostrar que con tesón y esfuerzo todo en esta vida se puede alcanzar es una lección digna de grabarse a fuego bajo cada poro de nuestra piel.
Ole y ole y ole por iniciativas tan solidarias y creativas como esta. Un abrazo para ellos y otro para Chussa que lo hizo genial.
Con cariño, besos para todos, Fer.





