Un simple abrazo: un tesoro.
Todos guardamos bajo la piel una energía capaz de mover este y cuantos mundos se pongan por delante. El problema es que caminamos con miedo a entregarnos a las personas que nos rodean. Cuando alguien se nos acerca y nos dice: "¿quiere que le abrace?", de primeras solemos pensar que es una broma, o incluso a veces nos asalta la duda de si nos querrán tomar el pelo o hacer algún daño. Son pocas las personas que se fían sin dudar de los ojos que amablemente afrecen su calor sinpedir nada a cambio.
Y es que no nos damos cuenta de lo fácil que es arrancar sensaciones en las personas que están a nuestro lado, con un simple gesto, sin mucho esfuerzo podemos transmitir un río de emociones.
Hace unos días estuve junto a unos buenos amigos regalando abrazos. Es una actividad tan sencilla pero a la vez tan gratificante que no deja indiferente a nadie. Con unas camisetas de color naraja en las que llevábamos escrito: "ABRAZOS GRATIS" estuvimso ofreciendo un poco de calor humano a las personas que pasaban por la calle. Las reacciones fueron muy diversas, desde personas que desconfiaban y se alejaban mirándonos por el rabillo del ojo con gesto extraño, hasta personas que se entregaban a nuestros brazos agradeciendo la expontaneidad y conminándonos a seguir sorprendiendo las conciencias de la gente...
Si alguna vez tenéis la oportunidad de regalar abrazos, no lo dudeis... encontraréis un tesoro en cada uno de ellos.





