¿Para qué sirven las cárceles?
Permanente de ETA y sobre los posibles gestos que se podrían dar si se ratifica la certeza de la postura de la banda terrorista: acercamiento de presos, reducción de penas para según que presos, y una larga lista de posibles movimientos que se barajan en los medios de comunicación y en la propia calle. El caso es que al hablar de los presos y de las condenas de éstos, me sorprendió enormemente la visión que mi amigo tenía sobre el papel que la cárcel dempeña en nuestra sociedad...
Según sus propias palabras, la cárcel debería servir para PROTEGER a la sociedad de los peligros que determinadas conductas pueden llevar aparejadas. Es decir, cuando metemos a alguien en la cárcel, lo que hacemos es quitarlo de en medio para que no entorpezca el normal transcurrir de la vida cotidiana. Me pareció interpretar que, para él, la cárcel era un mero instrumento de salvaguarda civil. Comentaba además, que estaría totalmente a favor de que existiera la cadena perpetua para según que delincuentes, y por supuesto, estaba completamente a favor de que se cumplieran íntegramente las condenas que se dictan en los tribunales.
Esta visión del sistema penitenciario y judicial me sorprendió no por novedosa, sino por venir de quien venía, de alguien que conozco desde hace mucho tiempo y del cual no esperaba tal reflexión. Y digo no novedosa, porque he de reconocer que no es la primera vez que llegan a mis oídos palabras como las suyas, es más, creo que su forma de enfocar el tema es, en gran medida, ampliamente compartido por gran cantidad de personas. Los seres humanos nos dejamos llevar por el desprecio y la ira hacia hechos que provocan en nosotros rechazo y en muchas ocasiones, sentimos la necesidad de revancha, de saldar cuentas. Necesitamos ver como el castigo paga el daño inflingido.
Evidentemente cuando hablamos de presos, el abanico es tan heterogéneo y variado como lo puede ser la propia sociedad en la que vivimos. Aun así, al igual que estoy radicalmente en contra de la pena de muerte por considerar que nadie, absolutamente nadie, puede decidir sobre la vida o la muerte de otro ser humano porque las personas somos imperfectas y hay errores como la muerte, que son imposibles de enmendar, considero que la cadena perpetua actúa de una manera similar, solo que con la salvedad de que hay posibilidad de rectificar (punto, a mí modo de ver, muy importante). Si hay algo que he aprendido en el poco tiempo que llevo viviendo es que las cosas nunca, o casi nunca, son tal y como parecen. Podemos estar convencidos de algo y horas después hallar un motivo que nos haga cambiar radicalmente de opinión... por eso siempre hay que dejar la puerta abierta o entre abierta.
Para mí, la cárcel debería entenderse como en la actualidad la entendemos, es decir, un lugar donde recluir temporalmente a aquellas personas que han cometido un delito, con el fin de, en la medida de lo posible, corregir las conductas antisociales que les impiden convivir en sociedad. Es cierto que hay deficiencias en los programas de reinserción, que cada persona es un mundo y que no todos los presos son iguales, pero creo que una gran mayoría pueden, y el éxito de la democracia es que así fuera, ser reintroducidos en la vida ordinaria. Hay que poner medios para garantizar que la puesta en libertad de un preso no suponga la reincidencia en sus delitos, pero en mi opinión, todo el mundo debe tener el derecho a rectificar, a reorientar una vida, muchas veces no elegida, y subsanar sus errores.
Cuando hablamos de reducción de penas, a todos nos vienen a la cabeza muchos casos en los que nos sentimos indignados cuando a una persona se la condena por 15 años y en 9 está en la calle. A veces, me planteo qué son 15 años de una vida. Mirándolo en la perspectiva que me dan mis 26, me parecen muchos años, y 9 también. El tiempo en prisión es un factor que desde fuera de la cárcel no creo que se observe con la objetividad debida. El tiempo permite reflexionar, recapacitar y con la debida ayuda, creo que puede cambiar conductas. El problema muchas veces, no está en la cárcel, donde como le ocurría al bibliotecario de la gran película "Cadena Perpetua" se llega a formar una minisociedad en la que él llega a realizarse, el problema considero que se encuentra fuera, donde para muchas personas con unas condiciones sociales y económicas muy complicadas, no tienen fácil seguir las reglas del juego.
No se si habéis oído alguna vez el programa La Ventana (Cadena Ser) que Gemma Nierga hace los jueves por la tarde entrevistando a los presos de la cárcel de Valdemoro. Os lo recomiendo, es una forma de ver como hay muchas personas que luchan por enfrentarse a su pasado, por salir de un pozo al que cayeron y del que hoy desean salir... Programas como ese te permiten ver el lado humano de una parte de la sociedad. Todo el mundo debe tener el derecho a rehacer su vida, a rectificar sus errores... ¿Por qué no reducción de condenas en ciertos casos?
Bueno, esta era la reflexión que quería compartir con vosotros.
Un abrazo bien grande, Fer.



