La vida no vale nada...
Me miro a mi mismo y casi me doy vergüenza de verme aquí sentado, como si no pasara nada... mientras en cualquier lugar del mundo hay millones de niños y niñas viviendo en condiciones de extrema necesidad, siendo sometidos a los trabajos más denigrantes y despiadados que se puedan imaginar.
Ha tenido que ser un reportaje emitido por la 2 ésta noche, "En Portada", el que me d
esordene la conciencia y me haya hecho reflexionar sobre las injusticias que se dan en este mundo tan maravilloso para unos pocos y tan infernal para una gran mayoría. Niños de apenas 4 ó 5 años rebuscando en los vertederos algo que echarse a la boca mientras separan plásticos y papeles de ropas sucias y desgarradas. Preciosas flores de triste vida marchita reflejada en unos ojos perdidos en el infatigable golpeteo de una maza chocando contra la roca, una y otra vez, una y otra vez, incesante, sin pausa, hasta ver salir de allí, de entre el polvo y la grava, el valioso mineral... calor, sudor, cansancio,... impotencia.
Lo que me ha sorprendido del reportaje ha sido que, detrás de cada una de las terribles historia
s, había algo especial: un halo de simpatía, de serenidad, tal vez de simple inocencia. No sé exactamente qué es lo que era, si la mirada de la niña que moldeaba ladrillos en los cocederos del Perú, o la sonrisa del niño que, mientras mascaba una gran bola de coca, tiraba de una carretilla cargada de enormes rocas extraídas de las profundidades de la mina de oro. No lo sé, pero ha habido algo que me ha tocado el corazón. Quizás, el brillo especial que se dibujaba en todos y cada uno de los ojos que me miraban fijamente.
El secreto para la supervivencia de estos chicos y chicas se encuentra en la inocencia que cada uno de ellos trata de conservar bajo sus jóvenes corazas de niños-adultos. La clave para resistir esta tortura reside en conseguir mantener a buen recaudo el tesoro más sagrado y más valioso que poseen, el de no perder la ilusión por alcanzar aunque sea, alguno de sus más anhelados sueños de niños... Por suerte aun hay gente comprometida por sacar a adelante proyectos que consigan dar a esas vidas un futuro más prometedor, pero no es suficiente...
Se que escribiendo esto, no consigo nada, y menos desde aquí desde donde estoy cómodamente sentado, pero a veces necesito escribir lo que me corre por las venas para escucharme a mí mismo y vislumbrar el camino por el que seguir caminando.
Un abrazo a esos ojos que miran queriendo decirlo todo, Fer.
P.D. Me viene a la memoria aquella hermosa canción de Pablo Milanés:
LA VIDA NO VALE NADA
La vida no vale nada
si no es para perecer
porque otros puedan tener
lo que uno disfruta y ama.
La vida no vale nada
si yo me quedo sentado
después que he visto y soñado
que en todas partes me llaman.
La vida no vale nada
cuando otros se están matando
y yo sigo aquí cantando
cual si no pasara nada.
La vida no vale nada
si escucho un grito mortal
y no es capaz de tocar
mi corazón que se apaga.
La vida no vale nada
si ignoro que el asesino
cogió por otro camino
y prepara otra celada.
La vida no vale nada
si se sorprende a mi hermano
cuando supe de antemano
lo que se le preparaba.
La vida no vale nada
si cuatro caen por minuto
y al final por el abuso
se decide la jornada.
La vida no vale nada
si tengo que posponer
otro minuto de ser
y morirme en una cama.
La vida no vale nada
si, en fin, lo que me rodea
no puedo cambiar cual fuera
lo que tengo y que me ampara.
Y por eso, para mí,
la vida no vale nada.
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Comentarios sobre La vida no vale nada...
Ante todo agradecer tu comentario.
Posiblemente sentados delante de nuestro ordenador,del televisor,o con un periodico en las manos,algo nos golpee y nos haga sentir avergonzados ó impotentes ante muchos echos diarios en los que no podemos hacer nada.
Pero creo que nuestra voz es importante y al dejar escrito esto,estas dejando una huella en la que otros podran rastrear y tal vez sirva para que esa conciencia humana se amplie y se haga eco . El silencio es lo unico que no vale nada.
Hola, Fernando...
Qué amargo ese sabor, ¿verdad?
Lo que no vale de nada es la conciencia inmoral de quienes, no sólo permiten eso, sino que además, impulsan esas y otras injusticias peores...
Y claro que tiene mucho valor el que plasmes tus pensamientos, siendo esos, aquí. Te conviertes en el eco de la angustia de esos niños. Eres una antena-repetidor del dolor que hay en otras partes del mundo. Tal vez hoy los que hemos leído tu post no hubiéramos reparado en esa situación de no haberte leído...
Un post precioso. Lleno de sensibilidad.
Un abrazo.
Fernando,
Quería compartir contigo tu dolor e incomprensión ante tanta injusticia cometida sobre los más débiles, en este caso los niños.
Yo quería incidir, a diferencia de las otras opiniones, en el concepto de RELATIVISMO, áquel que surge cuando el problema que uno sufre deja de tener importancia al compararlo con otro objetivamente más grave. Y es que no hay problema grave en sí en el 99% de los casos, somos nosotros los que nos autoconvencemos de esa extrema gravedad.
Al valorar la situación de todos esos niños que sufren injustamente, yo no puedo evitar acordarme de todas aquellas personas que se levantan cada día, pensando que lo que les pasa o lo que viven es un problema, cuando en realidad no es más que un bache en el camino, un camino que muchos otros desearían tener.
La felicidad no se mide habitualmente por lo que uno tiene, sino por lo que otros tienen y a ti te gustaría tener. Y no debe ser así, la felicidad es como la nota de una asignatura, naces con un 10, la felicidad plena, y debes luchar a lo largo de tu vida por conservar el placer que te regalaron al nacer, que era vivir.
Un abrazo, Javi.
Muy cierto compañero, la felicidad reside dentro de cada uno. No es más feliz quien más tiene, sino quien menos desea, y quien da valor a las cosas más sencillas y cercanas. El ser humano es un animal adaptativo por naturaleza y tiende a buscar la felicidad de cualquier cosa y en cualquier situación. A pesar de ello, para cada uno, sus problemas son los más importantes del mundo. Estoy de acuerdo contigo en la relativización del sufrimiento y de la felicidad, aun así, sigo creyendo que hay excesos e injusticias tan aberrantes en este mundo, que por cierto nos creemos nuestro, que no puedo sino tratar de luchar, aunque a veces no sepa encontrar las armas adecuadas, por cambiar el mundo... Algo parecido a lo que habló Diego Gracía sobre Don Quijote y su ética.
Un saludo, Fer.
EN REALIDAD LA VIDA NO ME VALE NADA, QUISIERA MORIRME PRONTO, LO INTENTO PERO NO LO CONSIGO, AUN SIGO VIVO MI FAMILIA ESTA MUY MAL POR EL TERREMOTO QUE HUBO EN PERU HACE POCO Y NO SE QUE HARIA SIN ELLOS, MI PAPA ESTA MAL Y HOY QUISIERA MORIRME, MORIRME, MORIRME....
Un placer leer tus palbras Maitane. Me da aliento para seguir adelante por este camino...
Saludos, Fer.